Membrana de oxigenación extracorpórea: indicaciones y funcionamiento

La membrana de oxigenación extracorpórea (ECMO, por sus siglas en inglés Extracorporeal Membrane Oxygenation) es una técnica de soporte vital utilizada en pacientes con insuficiencia respiratoria o cardiaca grave y potencialmente reversible. Consiste en una máquina que se encarga de oxigenar la sangre y eliminar el dióxido de carbono fuera del cuerpo, lo que permite al corazón y a los pulmones descansar y recuperarse.

La ECMO funciona extrayendo sangre del cuerpo del paciente a través de un catéter, luego la sangre pasa a través de un dispositivo que oxigena la sangre y elimina el dióxido de carbono, y finalmente se devuelve al cuerpo del paciente a través de otro catéter. Este proceso ayuda a mantener los niveles de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre dentro de un rango seguro mientras los pulmones o el corazón del paciente se recuperan.

Indicaciones de la membrana de oxigenación extracorpórea

La membrana de oxigenación extracorpórea (ECMO) se utiliza en pacientes con insuficiencia respiratoria o cardiaca grave y potencialmente reversible. Las indicaciones específicas para el uso de ECMO varían según la situación clínica del paciente, pero generalmente incluyen:

Insuficiencia respiratoria grave:

  • Síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA) refractario a otras terapias.
  • Neumonía grave.
  • Lesión pulmonar aguda, como aspiración pulmonar o neumonitis por inhalación.
  • Hipertensión pulmonar severa.
  • Efectos secundarios graves de la ventilación mecánica, como barotrauma o volutrauma.

Insuficiencia cardiaca grave:

  • Insuficiencia cardíaca refractaria a otras terapias, como inotrópicos o dispositivos de asistencia ventricular.
  • Infarto de miocardio con shock cardiogénico.
  • Miocarditis grave.
  • Arritmias ventriculares refractarias.

Otras indicaciones:

  • Puente a trasplante: Para mantener la función cardiopulmonar hasta que se pueda realizar un trasplante de corazón o pulmón.
  • Puente a la recuperación: Para permitir que los pulmones o el corazón se recuperen de una enfermedad aguda o un evento adverso.
  • Puente al despertar: En casos de intoxicación o paro cardiorrespiratorio reversible con daño neurológico mínimo, para permitir que el paciente se recupere mientras se realiza la ECMO.
  • Hipotermia terapéutica: En pacientes que requieren hipotermia terapéutica después de un paro cardíaco, para mantener la oxigenación y la perfusión durante el proceso de enfriamiento y recalentamiento.

Es importante tener en cuenta que la decisión de utilizar la ECMO en un paciente particular se basa en una evaluación exhaustiva de su situación clínica, incluyendo la gravedad de su enfermedad, la respuesta a otras formas de tratamiento y la disponibilidad de recursos y experiencia clínica en el centro médico.

Funcionamiento de la membrana de oxigenación extracorpórea

El funcionamiento de la membrana de oxigenación extracorpórea (ECMO) implica un proceso continuo de extracción, oxigenación y retorno de la sangre al cuerpo del paciente. Proceso general de funcionamiento de la ECMO:

  • Extracción de sangre: La ECMO comienza extrayendo sangre del paciente a través de un catéter insertado en una vena central, generalmente la vena femoral, la vena yugular interna o la vena subclavia. Este catéter está conectado a una bomba que aspira suavemente la sangre del paciente.
  • Oxigenación y eliminación de dióxido de carbono: Una vez que se extrae la sangre del paciente, pasa a través de un oxigenador de membrana, que es un dispositivo que contiene una membrana semipermeable. Esta membrana permite el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono entre la sangre del paciente y un gas de oxígeno. El oxígeno se disuelve en la sangre y el dióxido de carbono se elimina, lo que oxigena la sangre y elimina el exceso de dióxido de carbono.
  • Retorno de la sangre al paciente: Una vez oxigenada y libre de dióxido de carbono, la sangre se devuelve al cuerpo del paciente a través de otro catéter, generalmente colocado en una arteria de gran calibre, como la arteria femoral o la arteria radial. Esta sangre oxigenada es bombeada de regreso al sistema circulatorio del paciente, donde puede proporcionar oxígeno y nutrientes a los tejidos y órganos del cuerpo.
  • Monitoreo continuo: Durante todo el proceso, el paciente es monitoreado de cerca para evaluar su respuesta al tratamiento de ECMO. Los signos vitales, la oxigenación y otros parámetros son monitoreados regularmente para asegurar la seguridad y eficacia del tratamiento.

La ECMO puede ser utilizada en situaciones agudas y críticas, como en el síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA) grave, el fallo cardíaco refractario, el paro cardíaco o como puente a trasplante o recuperación. El objetivo principal de la ECMO es proporcionar soporte temporal al corazón y/o los pulmones del paciente mientras se resuelven las causas subyacentes de la insuficiencia respiratoria o cardiaca. Es importante tener en cuenta que la ECMO es una terapia compleja que requiere un equipo interdisciplinario de profesionales de la salud altamente capacitados para su manejo y seguimiento.

Complicaciones de la ECMO

El uso de la membrana de oxigenación extracorpórea (ECMO) conlleva ciertas complicaciones, algunas de las cuales pueden ser graves. Es importante tener en cuenta que el riesgo de complicaciones puede variar según la situación clínica del paciente, la duración de la terapia ECMO y otros factores individuales. Algunas complicaciones comunes asociadas con el uso de ECMO:

  • Coagulación y trombosis: La exposición de la sangre a las superficies no fisiológicas de los circuitos de ECMO puede desencadenar una cascada de coagulación, lo que aumenta el riesgo de formación de coágulos sanguíneos en el circuito de ECMO y en el propio paciente. Esto puede llevar a la obstrucción de los catéteres, la disfunción del oxigenador y la formación de coágulos en los vasos sanguíneos, lo que puede causar complicaciones graves como embolia pulmonar, accidente cerebrovascular o fallo multiorgánico.
  • Hemorragia: El uso de anticoagulantes para prevenir la formación de coágulos puede aumentar el riesgo de hemorragia en el paciente. Esto puede manifestarse como sangrado en el sitio del catéter, hematomas, sangrado gastrointestinal o intracraneal. La monitorización cuidadosa de los niveles de anticoagulación y el control de la presión arterial son importantes para minimizar este riesgo.
  • Infección: Los pacientes que reciben ECMO están en riesgo de desarrollar infecciones relacionadas con el sitio del catéter, el circuito de ECMO o la exposición a múltiples procedimientos invasivos. Las infecciones pueden incluir infecciones del torrente sanguíneo, neumonía nosocomial, infecciones del sitio quirúrgico o sepsis. La adherencia estricta a las prácticas de control de infecciones y la administración de antibióticos profilácticos son importantes para prevenir las infecciones en pacientes en ECMO.
  • Lesión vascular: La inserción de los catéteres de ECMO puede causar lesiones en los vasos sanguíneos, como perforaciones, disecciones o estenosis. Esto puede provocar hemorragia, isquemia distal o embolización vascular. La elección adecuada de los sitios de inserción del catéter y la técnica de inserción cuidadosa pueden ayudar a minimizar este riesgo.
  • Lesión pulmonar: El uso prolongado de ECMO puede causar lesiones pulmonares, como atelectasia, sobreinflación, daño alveolar o neumotórax. Esto puede ocurrir debido a la presión positiva continua en las vías respiratorias, la inflamación pulmonar persistente o la inmovilidad del pulmón durante la terapia ECMO.
  • Complicaciones metabólicas: La ECMO puede afectar el equilibrio ácido-base, los niveles de electrólitos y la función renal del paciente. Los desequilibrios electrolíticos, la acidosis metabólica o la lesión renal aguda pueden desarrollarse como resultado de la terapia ECMO y pueden requerir intervenciones específicas para su manejo.

Es importante que el equipo de atención médica esté atento a estas complicaciones y tome medidas para prevenirlas, detectarlas temprano y tratarlas de manera efectiva para optimizar los resultados del paciente durante la terapia ECMO. Un manejo multidisciplinario y una comunicación estrecha entre los miembros del equipo son fundamentales para minimizar el riesgo de complicaciones y garantizar una atención segura y efectiva del paciente en ECMO.

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